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Alà ke Tajà - Capitanes 2026

Alà Ke Tajà

CAPITANÍA 2026 · MOROS VELLS DE CASTALLA

«Y aquellos que se quedaron en nuestra tierra eligieron por caudillo a Al‑Azraq.»

JAIME I · LLIBRE DELS FEITS

¿Has leído nuestro pergamino y quieres saber más? Esta es la historia del visir Al‑Azraq, «el Azul»: el hombre que desafió a Jaime I el Conquistador desde las montañas de nuestras comarcas, y de cuya muerte se cumplen ahora 750 años (1276–2026). Ningún enemigo aparece tanto en la crónica del rey como él: su pesadilla. Abre los capítulos y descubre por qué.

Al-Azraq, el Azul

LA ENTREVISTA · LA CAPITANÍA 2026 DE ALÀ KE TAJÀ (EN VALENCIANO)

Cronología

Al-Azraq alzando su estandarte

EL ESTANDARTE DEL AZUL

1244
Tratado de Almizra. Aragón y Castilla se reparten las zonas de conquista. Jaime I toma Xàtiva, Biar, Castalla, Dénia...
1245
Pacto del Pouet. Al‑Azraq aparece por primera vez en la historia firmando el pacto con el infante Alfonso.
1247–48
La revuelta. Toma de Gallinera, decreto de expulsión de los musulmanes y comienzo de once años de guerra de guerrillas.
1258
Caída y exilio. Traicionado y asediado por el hambre, al‑Azraq entrega los castillos y marcha al exilio.
1276
La última cabalgada. Vuelve con 250 jinetes y cae ante los muros de Alcoy. Ese mismo año muere Jaime I.
2026
750 años. Los Moros Vells de Castalla, capitanes de la fiesta, volvemos a alzar su estandarte.

La crónica del visir, en nueve capítulos

Abre cada capítulo y lee la historia tal como la contaba su propio enemigo

I¿Quién era «el Azul»?

Su nombre completo era Abu Abd Allah Muhammad ibn Hudhayl, y al‑Azraq significa «el Azul». ¿Por qué lo llamaban así? ¿Por los ojos? ¿Por el turbante? Todo son conjeturas y leyendas: no lo sabemos. De hecho, no sabemos nada cierto de él hasta el año 1245, cuando aparece por primera vez en la documentación firmando el Pacto del Pouet.

De su familia sabemos poco: el linaje del padre (Ibn Hudhayl), un hermano, un sobrino y un hijo que murió antes que él. Según algunos historiadores, habría ocupado un cargo importante de gobierno, probablemente en la medina de Dénia.

II«Son alberg major»

Su centro de poder era el castillo de Alcalà (o de Benissili), en la cabecera del valle de Gallinera. El propio Jaime I lo menciona en el Llibre dels Feits como «son alberg major»: su residencia principal.

Desde allí gobernaba un pequeño estado de valles y castillos roqueros encaramados a las montañas, donde la caballería pesada cristiana no podía entrar y las máquinas de asedio no podían ni plantearse. Para tomar aquellos castillos solo había dos caminos: el pacto o el hambre.

III1244: la conquista llega a Castalla

Tras el Tratado de Almizra, donde Aragón y Castilla se repartieron las zonas de conquista, Jaime I se apresuró a asegurar lo que le correspondía: en apenas un año caían los castillos de Xàtiva, Dénia, Castalla, Biar, Benicadell y Cocentaina.

En septiembre de 1244, mientras las huestes del rey marchaban a conquistar la zona de Biar–Castalla–Cocentaina, las tropas del almirante Carrós y las del infante Alfonso quedaban cerca de Dénia para intentar entrar en los dominios del visir desde Pego. Nuestro castillo, el de Castalla, ya era frontera de la guerra que venía.

IVEl Pacto del Pouet (1245)

En abril de 1245, junto a un pequeño pozo (apud puteulum, de donde viene el nombre), al‑Azraq firmó un pacto de vasallaje con el infante Alfonso, hijo de Jaime I. Se redactó en árabe y en romance, y las dos versiones no decían exactamente lo mismo...

El visir se comprometía a entregar parte de sus castillos en un plazo de tres años, conservando otros para él y su familia. Pero los pactos se rompieron — y todo apunta a que no fue precisamente él quien los rompió.

VLa revuelta y el decreto de expulsión

En 1247 al‑Azraq toma el castillo de Gallinera y estalla la revuelta. La respuesta del rey fue terrible: a comienzos de 1248 decretó expulsar a todos los musulmanes del Reino de Valencia en represalia por las revueltas capitaneadas por el visir.

La crónica habla de la multitud inmensa que se congregó junto a Montesa para marchar en pleno invierno: ancianos, mujeres y niños que no habían participado en revuelta alguna. La medida, en lugar de apagar el fuego, lo extendió: once años de guerra de guerrillas por barrancos y sierras que el visir conocía como su casa. Porque eran su casa.

VILa emboscada de Rugat

El episodio más rocambolesco: al‑Azraq hizo creer al rey que quería hacerse cristiano y casarse con una parienta de En Carrós. Jaime I acudió de noche con solo treinta y cinco caballeros... y el visir lo esperaba con siete emboscadas, ballesteros y un gran estruendo de cuernos.

El Conquistador escapó a duras penas con vida — puedes leer la cita completa de la crónica más abajo. Nunca se lo perdonó.

VIIEl diplomático

Al‑Azraq no era solo un guerrero. Escribió cartas a la mismísima reina Violante de Hungría, esposa de Jaime I, buscando que ella intercediera por la paz. Y negoció con Alfonso X el Sabio de Castilla, yerno del rey, ofreciéndole incluso vasallaje.

Su objetivo, según los historiadores: un estado musulmán autogobernado bajo protectorado castellano, para resistir la conquista. Una jugada de ajedrez entre los dos grandes reinos cristianos que enfureció a Jaime I.

VIIITraición y exilio (1258)

Ningún ejército lo venció: lo venció la traición. Uno de sus consejeros más próximos le aconsejó vender el grano de los castillos para pagar guerreros... y los cristianos aprovecharon el hambre para doblegarlo. El rey reconoce en la crónica que pagó la traición con 300 besantes y tierras.

En el verano de 1258, al‑Azraq marchó al exilio jurando no volver jamás. ¿Adónde fue? Es un misterio: unos lo sitúan en Granada, otros en el Magreb. Dieciocho años de sombra absoluta.

IX1276: la última cabalgada

En 1276, ya viejo, al‑Azraq vuelve al frente de doscientos cincuenta jinetes para encabezar una nueva revuelta. Cabalga por La Canal, entre Ibi y Alcoy, anunciándose al enemigo... y cae luchando ante los muros de Alcoy.

Sus jinetes fingieron retirarse, los cristianos los persiguieron, y en el Barranc de Nosset los esperaba una emboscada a la que casi nadie sobrevivió: desde entonces se llama Barranc de la Batalla, el Barranco de la Batalla. La tradición atribuyó la victoria a San Jorge, y de todo aquello nacerían las fiestas de Moros y Cristianos. Jaime I moriría aquel mismo verano: el visir y su pesadilla se fueron el mismo año.

Paloma mensajera con un pergamino

Escucha la historia

La crónica del visir, en cuatro audios narrados y dramatizados por Eugeni Mataix Albiñana (en valenciano): dale al play

Introducción
IActo I
IIActo II
IIIActo III

Al-Sabil Blau

La marcha mora de la Capitanía · Marcos Pérez Herrero

Al-Sabil Blau es una marcha mora compuesta por Marcos Pérez Herrero para la Capitanía de Alà Ke Tajà. El título combina el árabe al-sabil («el camino») con el sobrenombre del visir al-Azraq, «el Azul»: el camino vital del caudillo andalusí, del pacto a la revuelta y de la muerte a la leyenda. La estructura sigue el relato del boato creado por Eugeni Mataix Albiñana.

Introducción · Al-Azraq y el Pacto del Pouet

La marcha se inicia con el tema de inspiración árabe vinculado al visir Azul. Este primer episodio evoca el Pacto del Pouet (1245) e introduce el material temático que recorrerá toda la composición.

IActo I · La revuelta del Viejo Lobo de la Montaña

El tema principal se desarrolla con variaciones enérgicas y guerreras. Representa la revuelta de al-Azraq, el Viejo Lobo de la Montaña, y la resistencia desde las fortalezas valencianas.

IIActo II · Derrota ante Jaime I y exilio

Un segundo tema, melancólico, describe la derrota de al-Azraq y su exilio. El ambiente se vuelve íntimo, vinculado poéticamente a su estancia en tierras de Granada y a la contemplación de la Alhambra.

IIIActo III · Muerte y forja de una leyenda

La reexposición transformada del tema representa el retorno del visir, su muerte ante Alcoy (1276) y el nacimiento de su leyenda. El tema reaparece solemne, símbolo de la permanencia de su memoria.

La partitura

Curiosidad: «Alà ke Azraq», la fanfarria

Marcos Pérez Herrero también ha compuesto Alà ke Azraq: una pieza breve, de unos cuarenta segundos, para la fanfarria del escuadrón. El título es un juego de palabras entre el nombre del escuadrón y el sobrenombre del visir.

Su casa: la guerra del terreno

Por qué nadie podía vencer al visir en sus montañas

Guerreros andalusíes en emboscada

LAS ARTES DE LA GUERRILLA

En el Llibre dels Feits abundan las técnicas de combate y de asedio de la época... pero muchas no pudieron aplicarse nunca aquí: la orografía de nuestras comarcas desaconsejaba la caballería pesada, y los castillos roqueros de al‑Azraq, colgados de la roca, hacían materialmente imposible plantar las máquinas de asalto. Para rendirlos solo había dos caminos: el pacto — la embajada que todavía representamos en nuestras fiestas — o un asedio que podía alargarse meses y meses.

Y aquel relieve quebrado favorecía la emboscada: las artes de guerrilla que los andalusíes dominaban como nadie, en un terreno que conocían perfectamente. Era su casa.

El rey contra el visir

Treinta años de guerra, pactos y emboscadas entre el Conquistador y su pesadilla

Al-Azraq contra Jaime I

AL‑AZRAQ «EL AZUL» ✦ JAIME I EL CONQUISTADOR

En palabras del rey

Así habla Jaime I del visir en el Llibre dels Feits

«...y respondimos al rey de Castilla que nos extrañaba mucho que nos rogara una cosa que iba en perjuicio nuestro, pues bien sabía que Al‑Azraq nos había hecho gran mal y gran daño en nuestra tierra, y que había venido a nos y nos había dicho que quería hacerse cristiano y tomar por mujer a una parienta de En Carrós; y yendo nos cabalgando, de noche, hacia un castillo de moros que él tenía, llamado Rugat, intentó traicionarnos, porque solo éramos treinta y cinco caballeros, y él intentó sorprendernos con siete emboscadas de moros, con gran estruendo de cuernos y añafiles, y con muchos ballesteros que allí había, y con adargas. Y, si no hubiera sido porque nuestro Señor nos ayudó contra él, nos habría muerto y confundido; y aún capturó y retuvo a dieciocho cristianos que habíamos enviado allí para levantar una torre más allá del castillo...»

LLIBRE DELS FEITS, CAP. 375 · LA EMBOSCADA DE RUGAT

«Y, cuando unos doscientos cincuenta caballeros de aquellos jinetes llegaron a Alcoy para combatir, en la lucha sufrieron gran daño y, además, perdieron a su caudillo, llamado al‑Azraq»

LLIBRE DELS FEITS · LA MUERTE DEL VISIR, 1276

El halcón del visir

¿Por qué un halcón en nuestro escudo?

La caza con halcón era la actividad predilecta de la nobleza andalusí, y el halcón llenaba el arte, la poesía e incluso los topónimos de al‑Ándalus. Pero hay más: en la tradición islámica, el halcón simboliza el alma del combatiente. Por eso en el arte andalusí aparece una y otra vez un motivo misterioso: el halcón posado sobre un caballo sin jinete — el alma del guerrero caído, que se alza para posarse en las ramas del Árbol del Paraíso.

El halcón de nuestro escudo no es un adorno: es el alma del viejo visir, alzándose sobre su caballo sin jinete ante los muros de Alcoy.

Al-Azraq con el halcón

EL ALMA DEL COMBATIENTE

AL‑AZRAQ · EL DOCUMENTAL DEL 750 ANIVERSARIO (EN VALENCIANO)

Más vídeos del azul

El visir a caballo Somos los Moros Vells · los Moros Azules La filà más antigua de Castalla viste los bombachos azules como el visir llevaba su nombre. Este año, con la Capitanía 2026, el escuadrón de Alà ke Tajà desfila por Al‑Azraq: delante, el visir a caballo; detrás, sus arqueros, camino de la última batalla. Siete siglos y medio después, esta tierra vuelve a vestirse de azul por él.

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